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Cupido se quedó sin datos: el regreso de los encuentros cara a cara

Malena Acevedo

El furor por las aplicaciones de citas parece desvanecerse. Tras una era de vínculos virtuales efímeros y "fatiga de apps", cada vez más personas buscan la autenticidad de los encuentros cara a cara. El amor romántico se reconfigura y surgen nuevas propuestas presenciales, desde el speed dating hasta actividades deportivas como Tinder Bike, que mezclan juego, movimiento y seducción. La gente, cansada de la virtualidad, anhela miradas reales y conversaciones que no dependan de un algoritmo.

En tiempos donde las aplicaciones de citas pierden protagonismo, el amor romántico se reconfigura y surgen espacios presenciales que mezclan juego, actividad física y seducción. Tras el cansancio de vínculos que solo quedan en la virtualidad, cada vez más personas buscan miradas reales y conversaciones que no dependan de un algoritmo.

 

“Hubo como un furor de las apps y cuando empiezan a aparecer estos vínculos tan fugaces o estas intenciones de verse que nunca se concretan, empiezan a aparecer nuevas alternativas que simulan volver a la antigüedad”, explica la psicóloga Tamara Kozin en diálogo con Cupido Online. 

 

Las aplicaciones de citas parecen haber perdido su encanto y eso no solo se retrata en los testimonios colectivos sino también en cifras. Los sondeos indican que los jóvenes sienten una especie de fatiga emocional con las aplicaciones de citas. Además, las descargas anuales de Tinder bajaron más de un tercio desde su momento de mayor éxito en 2014. 

 

En esta línea, el sociólogo Joaquín Linne asegura: “Las aplicaciones empezaron a dejar de ser interesantes. Ahora hay una vuelta a lo presencial: speeddating, catas de vino, deportes, grupos de ciclismo, running, fiestas. La gente no quiere perder tres semanas hablando con alguien que después se da cuenta que no hay piel”.

 

En ese contexto crecen dos formatos particulares: el speed dating, que recupera la intimidad de la charla breve y cara a cara, y Tinder Bike, una propuesta que combina movimiento, juego y conversación al aire libre.

 

Speed Dating: una copa, cinco minutos y la posibilidad de matchear 

 

Evaristo Café, un bar palermitano, ofrece una propuesta que busca alejar a los contendientes de la pantalla con el speed dating. El evento, organizado por Florencia Lico, reúne a personas que buscan un encuentro inmediato y concreto. Sentados frente a frente con copa en mano, conversan durante unos minutos y rotan de mesa cuando suena la campana.

 

“Es un evento de citas rápidas donde las personas están cara a cara. Tienen unos minutos para conocerse con consignas de guía y todo está liderado por una comediante que distiende el ambiente”, relata Lico. 

 

“Cada cinco minutos suena una campana, cambian de lugar y conocen a alguien diferente. Después completan una planilla y, si les gustó alguien, me la dan a mí que soy el centro de cómputos, y vemos si hay match o no”, sigue. 

 

Los participantes llegan con expectativas diversas pero un punto en común: buscan conexión real. “Quiero sorprenderme”, dice Candelaria (22). Por su parte, Bautista (32) tiene más definido su objetivo y lo que quiere encontrar. “Busco una chica que valga más la pena y que no se muera solo en lo íntimo”, confiesa.

 

“La gente se está encontrando muy poco. Hay un vacío de espacios de encuentro que no están llenando ni las apps ni la vinculación cara a cara tradicional”, reconoce Lico sobre la necesidad que detectó en el mercado de citas.

 

“El amor es encontrar en el otro lo que a uno le falta. El ser humano nace en un estado de indefensión y necesita de otro para sobrevivir”, reflexiona la psicóloga Kozin.

 

Tinder Bike: buscar el amor sobre ruedas 

 

Mientras algunos buscan vínculos sentados frente a frente y con copa en mano, otros lo hacen pedaleando. Tinder Bike convoca a personas, en su mayoría de entre 3050 años, que quieren conocer gente de una manera más libre, lúdica y sin la presión de una cita formal.

 

Para entender por qué este “nuevo” viejo método es efectivo, el sexólogo Mauricio Strugo explica lo que lo hace especial: “Toda actividad al aire libre y de contacto va a promover este tipo de situaciones. Hacer actividad física beneficia la salud y una cita centrada solo en conocerse puede ser invasiva”. Además, esta propuesta no solo tiene como objetivo vincularse con otros sino también el propio bienestar.

 

“Hace cinco años que hacemos salidas gratis. Es una salida sin presión. Hacemos actividades y juegos para romper el hielo, después una pedaleada. Andás 15 km al lado de otra persona. Los participantes charlan, comentan sobre el paisaje… es un disparador distinto. En una cita de app todo está forzado”, dice Rodrigo, creador de Bicipiantes, el grupo que impulsa propuestas para fomentar los vínculos. 

 

Para él, la clave está en descontracturar: “La gente viene a andar en bici. Si te gusta alguien, lo conoces de otro modo. Y si no, estuviste haciendo deporte y charlando. Está todo bien”.

 

“La sexualidad necesita salud. Y la adrenalina del deporte impulsa a asumir pequeños riesgos. Eso es importante para seducir, para ver si hay consentimiento, para el encuentro con un otro”, sostiene el sexólogo Strugo. 

 

Qué es el amor en tiempos de algoritmos

 

El amor es muchas cosas y significa algo distinto para cada persona: cocinar, viajar con amigos, compartir un mate, regalar flores, bailar, jugar con las mascotas, trabajar de lo que a uno le gusta… Sin embargo, más allá de estos gestos cotidianos, es inevitable admitir que la definición de “amor” en un mundo atravesado por la tecnología cambió, o al menos se reconfiguró.

 

La filósofa Marcela Piedro, autora de El Filo del Amor, explica que históricamente el amor se asoció con la idea de encontrar a la “media naranja”, pero que su significado es mucho más amplio y también incluye vínculos como los de madre/padre e hijo o los lazos de amistad.

 

“La idea de morir por el otro es extraña y riesgosa. Amar es arriesgarse a perder. Uno se enamora de lo que ve y lo es el otro es, es un misterio, y para amar tenés que salir un poco de vos mismo, y eso cuesta en esta época”, advierte. 

 

En tanto, el sociólogo Joaquín Linne sostiene que las aplicaciones de citas modificaron la percepción del amor y se convirtió en fenómeno mediado por algoritmos que buscan coincidencias. “Con el uso intensivo de tecnologías digitales cambiaron las reglas del juego: estamos hiperconectados pero vivimos más solos. Aún así, el amor sigue siendo una fuerza que une amistades, familia y pareja”, asegura.

 

El lado menos idealizado del amor también es parte de la realidad: los conflictos, las diferencias y la necesidad de construir juntos. En un contexto marcado por el individualismo, encontrar a otro que acompañe un proyecto común, sea una pareja o un amigo, se vuelve más complejo. Actualmente, se espera que la pareja ideal no limite los objetivos personales, sino que los potencie.

 

En este contexto, la sociedad atraviesa una transformación: mientras persisten ciertos mandatos familiares, crece la búsqueda de autonomía, y el feminismo junto a nuevas formas de relación, como el poliamor, reconfiguran las nociones tradicionales del amor.

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